Cuando despertó, Jacob cayó sobre sus rodillas e hizo un voto de abandonar sus caminos egoístas. Prometió: "De todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti" (Génesis 28:22). Dios aceptó este voto y abrió las ventanas de los cielos para que cuando Jacob regresara a su casa, 20 años más tarde, llegara a ser un hombre muy próspero y generoso. El estudio es basado en material publicado en Storacles de Amazing Facts.